La educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo personal y social, y en Estados Unidos, todo niño tiene derecho a estudiar, sin importar su nacionalidad o situación migratoria.
Aun así, muchos padres migrantes desconocen las leyes que protegen el acceso a la educación y temen inscribir a sus hijos en escuelas públicas.
En este artículo encontrarás información clara sobre los derechos educativos de los migrantes, cómo matricular a tus hijos y qué protecciones existen dentro del sistema escolar estadounidense.
1. Derecho a la educación pública gratuita
La ley federal garantiza que todos los niños y adolescentes que vivan en Estados Unidos —independientemente de su estatus migratorio o el de sus padres— tienen derecho a una educación gratuita desde el nivel preescolar hasta la secundaria (K–12).
Este derecho fue confirmado en el caso Plyler vs. Doe (1982), donde la Corte Suprema estableció que negar la educación a estudiantes indocumentados viola la Constitución.
Por lo tanto, ninguna escuela pública puede exigir pruebas de ciudadanía o residencia legal para inscribir a un estudiante.
2. Qué documentos pueden solicitar las escuelas
Las instituciones pueden pedir algunos documentos básicos para inscribir a los estudiantes, pero no pueden discriminar ni reportar a inmigración (ICE).
Generalmente, las escuelas solicitan:
Prueba de domicilio (recibo de servicio o contrato de alquiler).
Certificado de vacunación o registro médico.
Acta de nacimiento (sin importar el país de origen).
Si no tienes todos los documentos, las escuelas deben ofrecerte tiempo y alternativas razonables para completarlos.
3. Derecho a servicios de apoyo y traducción
Las escuelas públicas están obligadas a ofrecer servicios de traducción e interpretación para los padres que no hablan inglés con fluidez.
Esto incluye:
Traductores durante reuniones o llamadas.
Documentos escolares traducidos (boletines, avisos, formularios).
Profesores de apoyo para estudiantes en proceso de aprendizaje del inglés (ELL o ESL programs).
Ningún estudiante puede ser excluido o castigado por no dominar el idioma inglés; por el contrario, la escuela debe brindarle los recursos necesarios para progresar.
4. Derecho a un entorno escolar seguro y libre de discriminación
La Ley de Derechos Civiles de 1964 (Título VI) prohíbe la discriminación en las escuelas públicas por motivos de raza, color o nacionalidad.
Esto significa que ningún estudiante puede ser maltratado o segregado por hablar otro idioma, tener acento o venir de otro país.
Los colegios tienen la obligación de prevenir y sancionar cualquier forma de acoso o bullying hacia alumnos migrantes. Si ocurre, los padres pueden presentar una queja ante el Departamento de Educación (Office for Civil Rights).
5. Acceso a programas especiales y becas
Los estudiantes migrantes pueden acceder a diferentes programas de apoyo educativo, entre ellos:
Title I: ofrece recursos adicionales para escuelas con estudiantes de bajos ingresos.
Migrant Education Program (MEP): brinda tutorías y orientación a familias que se mudan por trabajo agrícola o temporal.
Programas de becas privadas y estatales: algunas universidades y organizaciones ofrecen ayudas económicas a estudiantes sin estatus legal.
Estos programas buscan garantizar igualdad de oportunidades para todos los alumnos.
6. Derechos de los padres migrantes en el sistema escolar
Los padres también tienen derechos importantes:
Participar en reuniones escolares y recibir información en su idioma.
Revisar calificaciones y reportes académicos.
Ser informados sobre decisiones disciplinarias o cambios en el programa educativo.
Presentar quejas formales si consideran que sus hijos han sido discriminados.
Ninguna escuela puede negar la participación de los padres por no tener número de seguro social o documentos migratorios.
7. Obligaciones de las familias migrantes
Junto con los derechos, los padres deben:
Asegurar que los hijos asistan regularmente a clases.
Mantener comunicación con los profesores.
Cumplir con los requisitos de vacunación y normas escolares.
Fomentar el respeto hacia los compañeros y personal educativo.
Cumplir con estas responsabilidades fortalece el vínculo con la escuela y mejora la experiencia educativa del estudiante.
Conclusión
La educación es un derecho universal que abre puertas y transforma vidas. En Estados Unidos, los niños migrantes están protegidos por leyes que garantizan su acceso, su seguridad y su igualdad de oportunidades.
Conocer estos derechos permite a las familias actuar sin miedo, exigir un trato justo y contribuir plenamente al desarrollo educativo y cultural del país.
Cada aula es una oportunidad, y cada niño migrante tiene derecho a ocupar su lugar en ella.