Las redadas laborales realizadas por autoridades migratorias en Estados Unidos generan miedo y confusión entre los trabajadores migrantes.
Aunque estos operativos suelen estar dirigidos a empleadores o casos específicos, muchas personas terminan siendo interrogadas o detenidas sin conocer sus derechos.
Sin embargo, incluso en medio de una redada, toda persona tiene derechos básicos que deben ser respetados, independientemente de su nacionalidad o estatus migratorio.
Conocerlos puede marcar la diferencia entre un proceso justo y una detención arbitraria.
1. Qué es una redada laboral y por qué ocurre
Una redada migratoria laboral es una operación en la que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) visitan centros de trabajo para verificar el cumplimiento de las leyes migratorias.
Estas acciones pueden realizarse cuando:
Se sospecha que la empresa contrata trabajadores sin autorización laboral.
Existen denuncias o investigaciones previas.
El gobierno realiza inspecciones masivas en sectores específicos.
Aunque los agentes pueden estar en el lugar, no todos los presentes están obligados a responder preguntas o mostrar documentos sin las condiciones legales adecuadas.
2. Derecho a guardar silencio
Durante una redada, tienes derecho a no responder preguntas sobre tu lugar de nacimiento, estatus migratorio o forma de entrada al país.
Puedes decir de manera tranquila y respetuosa:
“Deseo ejercer mi derecho a guardar silencio y hablar con un abogado.”
No firmes ningún documento sin entenderlo completamente ni sin la presencia de un representante legal.
3. Derecho a no permitir el ingreso sin orden judicial
Los agentes de inmigración solo pueden ingresar a zonas privadas del lugar de trabajo si presentan una orden judicial firmada por un juez.
Puedes solicitar verla y verificar que contenga:
Tu nombre o el de la empresa.
Firma y sello del tribunal.
Fecha válida.
Si no existe esa orden, el empleador o supervisor tiene derecho a negar el acceso a las áreas restringidas.
4. Derecho a no ser discriminado o señalado
Durante una redada, los agentes no pueden seleccionar a las personas basándose en su apariencia, idioma o acento.
Cualquier acción de este tipo puede considerarse discriminación racial o perfilamiento, lo cual está prohibido por la Constitución y las leyes federales.
Si notas que alguien es detenido injustamente, anota detalles importantes: nombres, hora, lugar y número de identificación del agente.
5. Derecho a comunicarte con un abogado o consulado
Toda persona detenida tiene derecho a contactar a un abogado o a su consulado antes de responder preguntas o firmar documentos.
El consulado puede ayudarte a comunicarte con tu familia, verificar tu situación y orientarte sobre los pasos legales a seguir.
Recuerda que no estás obligado a firmar ninguna salida voluntaria ni a renunciar a tus derechos.
6. Qué hacer durante una redada
Mantén la calma y evita correr o resistirte.
No entregues documentos falsos ni des información incorrecta.
Pide hablar con un abogado antes de responder cualquier pregunta.
Si eres testigo, observa y registra lo que ocurra (solo si es seguro hacerlo).
Memoriza números importantes (familiares o abogados) en caso de perder acceso a tu teléfono.
Actuar con serenidad y conocimiento puede evitar errores que compliquen tu caso.
7. Qué hacer después de una detención
Si eres detenido:
No firmes nada sin asesoramiento legal.
Solicita la copia del documento de detención o deportación.
Llama a tu familia y diles en qué centro te encuentras.
Pide hablar con un abogado especializado en inmigración.
Existen organizaciones como RAICES, United We Dream y Immigrant Legal Resource Center (ILRC) que ofrecen apoyo gratuito o de bajo costo.
Conclusión
Las redadas en los lugares de trabajo son momentos de gran tensión, pero conocer tus derechos puede protegerte del abuso y garantizar un proceso más justo.
En Estados Unidos, nadie debe ser interrogado, detenido o deportado sin las garantías legales correspondientes.
Recordar que tienes derecho a guardar silencio, a no firmar nada sin entenderlo y a contactar con un abogado o consulado es esencial.
La información es tu mejor defensa: saber qué hacer puede marcar la diferencia entre la incertidumbre y la protección de tu dignidad.